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jueves, 27 de febrero de 2014

8 cosas que no sabías de la Naranja de Sevilla

Hotel Boutique Elvira Plaza con vistas a la Giralda les presenta los 8 datos que desconocian sobre nuestras naranjas!

Si has visitado Sevilla, las habrás visto (según la época del año) en cada rincón de la ciudad. Son algo tan característico de la ciudad como la propia Giralda, la Torre del Oro o la Plaza de España. 
Pero, ¿de verdad conoces la historia de esta fruta en la ciudad? Nosotros te la contamos...

1. Hércules (fundador mitológico de Sevilla) la robó en el jardín de las Hespérides, donde se la llama "La Manzana de Oro".

2. El nombre indio de la Naranja de Sevilla es Naranyan, que significa "perfume interior".

3. Los viajeros genoveses lo que los introdujeron en Europa, y más tarde, los árabes lo trajeron a España. Su cultivo se extendió por todo Al-Andalus

4. Sus frutos fueron utilizados al principio exclusivamente en aplicaciones medicinales, y así se fue hasta la edad Media. 

5. Ni su belleza, ni su olor, ni sus frutos. Cuando el árbol vino de China, trajo consigo la tradición extendida de que aseguraba la felicidad de su dueño. Y ese fue, precisamente, el motivo principal de su rápida expansión.

6. Los naranjos pasan de los jardines y patios de los burgueses a ser plantados en todas las calles de la ciudad para el disfrute popular. 

7. Con 25.000 naranjos, Sevilla es posiblemente la ciudad con mayor número de estos árboles en todo el mundo. 

8. Con la Naranja de Sevilla se elaboran perfumes, vinos, dulces o mermelada. Esta última, la tradicional 'Seville Orange Marmalade' se consume casi exclusivamente en el Reino Unido. También se usa para la elaboración de platos y tapas de todo tipo.

Fuente: www.visitasevilla.es

lunes, 8 de abril de 2013

Puente de Triana

Hoteles junto a la giralda, Hotel Boutique Elvira Plaza, les cuenta la historia de uno de sus puentes mas emblemáticos.


El Puente de Isabel II, conocido popularmente como Puente de Triana, es un puente situado en Sevilla (Andalucía, España), que une el centro de la ciudad con el barrio de Triana cruzando el río Guadalquivir y que vino a sustituir en el siglo XIX a un viejo puente de barcas que existía en su lugar, constituyendo el puente de hierro más antiguo conservado en España.

La construcción de un puente sobre el río Guadalquivir no ha sido una empresa fácil a lo largo de la historia, y como prueba de esta dificultad, se encuentra el hecho de que hasta el siglo XIX nadie ha completado la construcción de un puente a lo largo de la ribera del río comprendida entre Córdoba y Sanlúcar de Barrameda.3 A la altura de la ciudad de Sevilla, los romanos desecharon la idea de unir las dos orillas mediante la construcción de un puente estable, posiblemente por problemas de cimentación de las tierras próximas al río, que eran demasiado blandas y arenosas.4 Los árabes optaron por la solución de un puente de carácter no permanente, y así en el año 1171, bajo gobierno del califa almohade Abu Yacub Yusuf, se construyó el denominado puente de barcas, que constaba de trece barcas amarradas con cadenas sobre las que se apoyaban fuertes tablones de madera. Su emplazamiento coincidía con el del actual Puente de Isabel II, El Castillo, en el lado de Triana y a la altura de la puerta de la muralla, en el lado de la ciudad; solo en 1845 cuando se iniciaron las obras de construcción del actual puente de Isabel II, se trasladó su emplazamiento a la zona frente a la Plaza de toros de la Real Maestranza.5 Este puente se mantendría tras la conquista cristiana de la ciudad y perduró hasta la construcción del de Triana. Las abundantes crecidas y el fuerte tránsito existente entre las zonas de Triana y Sevilla, hacían necesario un constante mantenimiento de este puente de barcas. En tiempos de Felipe II se dictaron profusas Ordenanzas municipales acerca de su mantenimiento, entre otras, advertían la prohibición de amarrar barcos al mismo.

A mediados del siglo XIX, gracias al desarrollo de las técnicas del hierro, se recobró el interés por la construcción de un viaducto permanente en el río. El proyecto fue aprobado por la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos en abril de 1845, el diseño escogido era análogo al del Puente Carrousel, hoy desaparecido, que se levantaba, en París, sobre el río Sena, que había sido ejecutado en 1834 por el ingeniero francés Polenceau. El proyecto del nuevo puente del Guadalquivir se encargó a los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Fernando Bernadet, que ya trabajaban en El Puerto de Santa María en la construcción de otro. Los materiales utilizados fueron pilares de piedra y hierro, sin utilización de madera. En la orilla de Triana se estableció una gran rampa de contención que llega hasta la calle de San Jorge. Se impuso que las piezas de fundición fuesen construidas en España, en concreto en Sevilla, en los talleres de los hermanos Bonaplata. La construcción se inició en 1845 y se termino en 1852.8 9 La inauguración se realizó el 23 de febrero de 1852 con la celebración de un desfile militar.

El puente fue declarado Monumento Histórico Nacional el 13 de abril de 1976. Un año más tarde, en 1977, fue restaurado según proyecto del ingeniero onubense Juan Batanero, dirigiendo las obras el ingeniero sevillano Manuel Ríos Pérez. Por esta reforma, se instaló un nuevo tablero y los arcos dejaron de tener función estructural, quedando como elementos puramente decorativos. Se reinauguró el 13 de junio de 1977.

El puente fue construido bajo el reinado de Isabel II, motivo por el que ostenta dicho nombre. Sin embargo es más conocido como Puente de Triana, por unir este barrio con el casco antiguo de la ciudad de Sevilla.




Fuente: Blogs Hotel Boutique Elvira Plaza

www.hotelelviraplaza.com